Número 43, Martes 13 de agosto de 2019. Sección Estudios

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Miradas desde el ‘Caso Solano’. La sentencia y sus olvidos

por Jessica Anahí Visotsky* y Eugenia de Rossi **

Video tomado de canal de YouTube DanielSolano.

 

En un encuentro fortuito, Sergio Heredia conversó con Antonio Arella quien fue compañero de Daniel Solano en la temporada de raleo 2011.
Su testimonio es muy importante porque ratifica que Daniel ya venía protestando por la paga: lo que les ofrecían como salario por planta era muy por debajo de lo acordado. Antonio y Daniel eran de los pocos que paraban de trabajar como forma de protesta ante esta situación y en ese contexto de “pararse” Antonio y Daniel se conocieron.
La querella ya pudo demostrar que el 4 de noviembre de 2011, el día del cobro, hubo un malestar muy grande en las oficinas de Agrocosecha. El testimonio de Antonio confirma que este malestar ya existía desde antes y que el mismo Antonio y Solano eran los que más se plantaban frente a esta situación. 

 

 

En este trabajo triangularemos diversas fuentes en torno al debate judicial por el homicidio de Daniel Solano, tomando como eje el análisis la Sentencia de la Cámara Segunda en lo Criminal de General Roca (Río Negro, Argentina). Nos focalizaremos en los olvidos u omisiones en los que incurre el Tribunal que presidió la jueza María Evelina García Balduini junto a sus pares Oscar Gatti y Gastón Martín, en el enfoque que postula sobre el asesinato y en la desestimación que realiza acerca de la estafa como supuesto móvil del crimen.

 

Daniel Solano como “dirigente gremial”

Esta sentencia en líneas generales resuelve la condena de los policías por el homicidio de Daniel pero desliga de responsabilidades a las empresas, planteando dicho homicidio en el marco de una riña en un boliche bailable.  Son los fundamentos de la pena los que analizaremos. 

Afirma el Tribunal:

Llama la atención estas afirmaciones de la Parte Querellante: “la muerte de Daniel Solano está relacionada con las medidas de fuerza (paro) y al develamiento de la estafa que llevaría adelante Francisco Daniel Solano", dado que han pasado un centenar de trabajadores de temporada como testigos, ninguno de ellos refirió a Daniel Solano como un líder gremial o mentor de un reclamo colectivo por salarios y/o estafa (Sentencia 2018, 307)

En principio esta afirmación  no se corresponde con la descripción que la querella ha hecho de Daniel Solano. Este joven indígena, obrero “golondrina” nunca fue descripto  como líder gremial ni “mentor” de un reclamo colectivo por salarios o estafa, sino  simplemente como un trabajador que leyó su recibo de sueldo, identificó una liquidación mal realizada, compartió esto con sus compañeros y se dispuso a realizar el planteo ante la patronal, con todo lo que implicaba en términos de opresiones y de control en ese contexto laboral.

No hubo asambleas sindicales, ni delegados gremiales, ni secretarios de ningún gremio al frente de esta acción. Se trata de lo que, en investigaciones en el campo de la sociología del trabajo en contextos de tercerización laboral, está siendo investigado actualmente, es decir: los modos de acción colectiva, de reclamo, de organización del malestar, referidos como “politicidad”, como noción que engloba el conjunto de prácticas de socialización y cultura política de los sujetos, más allá de las acciones institucionalizadas (Merklen 2005; Aval Medina 2015; Auyero 2001; Aizikzon 2009). 

Es de gran utilidad para entender este proceso organizativo las investigaciones de  James Scott, quien en su libro “Los dominados y el arte de la resistencia”, sobre las relaciones de poder en la vida social y política,  plantea que los actores no reducen sus intervenciones al escenario público, sino todo lo contrario. Los temas de mayor relevancia se dirimen fuera del alcance del adversario y describe cómo se construyen esos espacios de discursos disidentes.

Scott acuñó el concepto de “Infra-política” para dar cuenta de procesos organizativos que distan de aquellos realizados en espacios públicos, dando cuenta de otras formas de resistencia y organización que no necesariamente es una organización sindical con liderazgos oficiales o visibles. El malestar da lugar a formas de  resistencia y organización de esa resistencia. Habría un conjunto de formas discretas de resistencia, formas indirectas de expresión de ese malestar.

Hoy se están realizando en nuestro país estudios desde la Sociología del Trabajo  sobre los espacios de organización sindical en call centers, Walmart y empresas tercerizadas de diversos rubros, que indagan en las dificultades para la organización de los trabajadores bajo las presiones patronales y las estrategias de las empresas para desmovilizarlos y desactivar las luchas y reclamos (Aval Medina 2015; Figari 2011; Figari y Hernandez 2015; Basualdo y Morales 2014).

Claro está que Daniel Solano no era un líder sindical, era un joven que sabía leer y escribir, que tenía estudios secundarios completos, lo que no es poco en el contexto laboral del que estamos hablando.  Se trata de  un obrero que pudo leer el recibo de sueldo como no podían hacerlo sus compañeros, en su  mayoría analfabetos y/o hablantes de lenguas indígenas, que vienen atravesando procesos de despojos territoriales, procesos de desposesiones, de familias que han sido estafadas en reiteradas oportunidades, experiencias acumuladas de opresiones múltiples.

El pedagogo brasilero Paulo Freire ha investigado y desarrollado un trabajo con trabajadores analfabetos, en torno a los procesos ligados al aprendizaje de la lectura y escritura que se dan generando procesos de autonomía. Podríamos afirmar que la posibilidad de interpretar el mundo y la realidad va dando lugar a procesos de empoderamiento.

Se trataba de un germen de organización lo que se estaba gestando; Solano solo había identificado la estafa y se hallaba visibilizando la misma a sus compañeros, pero nada más alejado de un líder sindical al estilo de los liderazgos clásicos, tal como lo afirman los jueces que se estaría intentando plantear desde la querella.  Esta idea de “mentor de un reclamo colectivo” también es errónea tal como está planteada por los jueces: ese develamiento de la estafa a la que refiere la querella era hacer un reclamo por lo adeudado, y claramente que plantear un reclamo particular podía implicar el develamiento de la estafa millonaria que estaba por detrás.

 

Los obreros ‘no’ estaban organizando un reclamo

Al respecto, el mismo Tribunal afirma:

Nadie mencionó la posibilidad de efectuar un paro, más aún algunos lo negaron o dijeron desconocer sobre eso. Ninguno de los muchos testigos -trabajadores de temporada todos- señaló que el día viernes 4 de noviembre (día del cobro), ni antes, ni después mencionaron que Daniel Solano estaba movilizando a sus compañeros hacia un paro, con  motivo de reclamo salarial (Sentencia 2018, 307).

Dicha afirmación desconoce la voz de numerosos testigos que sí dijeron que existió una estafa y que realizarían un reclamo por la liquidación mal realizada. A continuación el testimonio de Gualberto Solano, padre de Daniel, en las audiencias del juicio, relata las últimas conversaciones telefónicas con su hijo:

(...) ese día que él iba a cobrar, en la noche me llama: ‘no cobramos como dice el patrón, el lunes vamos a hacer una huelga, pa… vamos a hacer un paro para que reintegren’… Entonces ahí, pensaba yo, debe ser por eso.

Como le dije, la última noche que hablé fue la noche que iba al baile, antes de que vaya. (...) Él me decía que quería cobrar y volverse, porque era muy poco (...) me hablaba de que le haga la carga virtual, que no le alcanzaba, que había cobrado poco y que no le han pagado con la empresa que lo han traído de allá del norte, que le han pagado con otra empresa, que iban a hacer entre todos un reclamo  para que les reintegren. Después no he tenido más comunicación con él, hasta el día de hoy (Declaración de Gualberto Solano en el juicio).

Aquí nos parece necesaria la transcripción textual de breves fragmentos del interrogatorio del abogado Leandro Aparicio (LA) a diversos testigos, trabajadores norteños, durante el debate judicial:

 

Testimonio 1

La última vez que tuve una charla con él fue cuando estuvimos cobrando en la oficina, y bueno estuvimos charlando, conversando digamos... Él me decía lo que iba a hacer, yo le decía que me iba a ir para Neuquén.

L.A-  Usted le dijo a Daniel que se iba a ir a Neuquén ¿Por qué?

Bueno… Porque la plata que estábamos ganando todos. Nos pagaron como ochocientos pesos. Todos los muchachos estaban desconformes. Yo le dije que cobraba esa plata y me iba porque era poca plata… Yo ese día cobro y me voy.

L.A- ¿Usted nos puede decir cómo estaban, el estado de ánimo?

Noooo, todos estaban desanimados porque era poca plata, porque estuvimos trabajando un mes y todos pensamos que íbamos a cobrar dos mil o tres mil pesos pero salió con ochocientos, novecientos, mil… 

 

Testimonio 2

L.A- Cuando cobró ¿era mucho, era poco, estaban conformes?

Estábamos desconformes porque iba a ser por tanto y después nos salieron por día, que supuestamente íbamos a ganar ciento y… ciento quince creo que era. Después nos salieron con otra cosa. Por eso toda la gente estaban desconformes.

L.A- ¿Y qué decidieron hacer?

Querían hacer un paro supuestamente el día lunes… bueno, para que nos aumenten.

L.A- ¿Hicieron el paro?

No, la verdad que no llegamos.  Porque salimos a trabajar ese día y cuando volvimos ya nos vinimos con eso que habían hecho la denuncia de que se había desaparecido Solano.

 

Testimonio 3

L.A- ¿Usted lo conocía a Daniel Solano?

Si, era un compañero mío de la niñez, siempre fui a la iglesia con él y tuve la posibilidad de venir a Río Negro a la cosecha con él, la primera vez fue para la poda, la segunda fue para el raleo, ese tiempo del raleo que desapareció Daniel Solano.

(…) Yo ese día me acuerdo que fui a cobrar, Daniel Solano estaba atrás mío. Yo pasé y recuerdo que ese día cobre 750. Porque mis amigos cobraron 800 pesos y yo recuerdo que cobré menos, porque era mi primera vez. Yo no tenía experiencia de esto entonces le hice ver a él, como él me dijo ‘vení, quiero ver’, le hice ver y él decía que estaba todo mal, que era muy poco…

Y bueno, se juntaron así a dialogar, yo no opinaba nada porque no conocía, era mi segunda vez que venía y solo escuchaba que decían que iban a hacer un paro. Yo solo escuchaba porque no sabía, no tenía casi experiencia, como yo veía que ellos tenían experiencia, yo escuchaba de lejos nomas.

L.A- ¿Ustedes no hacían reclamo?

Nosotros no queríamos hacer reclamo porque cada vez que hacíamos reclamo nos teníamos que pagar nuestro pasaje. Teníamos miedo a que nos corran… Había un pasaje pero cuando terminaba la cosecha, en el colectivo que veníamos.

 

Como se evidencia, no se trata de que Daniel Solano estaba movilizando a sus compañeros hacia un paro con las prácticas sindicales tradicionales, sino que se trata de un incipiente reclamo que recién estaba asomando. Téngase en cuenta la afirmación que hace el mismo Tribunal sobre que ‘todos eran trabajadores de temporada’. No puede desconocerse que el tipo de trabajo temporal dificulta aún más los vínculos.

La historia de los trabajadores golondrinas es una historia de opresión, de marginación, de sometimiento. La precarización de las condiciones laborales y de vida, la inseguridad vital en la que se encuentran a miles de kilómetros de sus hogares, ligados a una historia de desposesión de derechos y a lo que autores han denominado como “Pobreza de Participación” (Sirvent; 2000) o “Pobreza de Ciudadanía” (Merkel), da lugar a reclamos y luchas que son mucho más tímidas y aun así resultan reprimidas.

 

 

Referencias

Aiziczon, Fernando. 2009. Zanón. Una experiencia de lucha obrera. Buenos Aires: Herramienta/El fracaso.

Auyero, Javier. 2001. La política de los pobres. Las practicas clientelistas. Buenos Aires: Manantial.

Aval Medina, Laura. 2014. Ser solo un número más. Trabajadores jóvenes, grandes empresas y activismo sindical en la Argentina actual. Buenos Aires: Biblos.

Basualdo, Victoria y Morales, Diego. 2014. La tercerización laboral. Orígenes, impacto y claves para su análisis en América Latina. Buenos Aires: Siglo XXI.

Expediente Nº 4139/15. Sentencia Caso Solano. 2018. Argentina: Ministerio de Justicia de Río Negro, 1 de agosto.

Figari, Claudia y Marcelo Hernández. 2015. “Los principios formadores del capital en la consolidación hegemónica: estudios en terminales automotrices”. Ponencia presentada en el 12 Congreso Nacional de Estudios del Trabajo, ASET, Asociación Argentina de Especialistas de Estudios del Trabajo.  Buenos Aires.

Figari, Claudia. 2011. “Hegemonia empresarial, disciplinamento em el trabajo”. Revista Estudos do Trabalho V (8).

Merklen, Denis. 2005. Pobres ciudadanos. Las clases populares en la era democrática (Argentina, 1983-2003). Buenos Aires: Gorla.

Sirvent, María Teresa. 2000. Cultura popular y participación social. Buenos Aires: Miño y Dávila.

 


* Doctora en Historia. Docente del Departamento de Humanidades. Universidad Nacional del Sur.  Bahía Blanca. Argentina. jessicavisotsky@yahoo.com.ar.

** Diseñadora de Imagen y Sonido. Integrante externa equipo de investigación en Pedagogías Criticas y Derechos Humanos. Departamento de Humanidades. Universidad Nacional del Sur. Bahía Blanca. Argentina. eugenia.derossi@gmail.com.

 
 


Cite este trabajo:

Visotsky, Jessica y Eugenia de Rossi.  2019. Mirada desde el ‘Caso Solano’. La sentencia y sus olvidos. Blog nuestrAmérica, 13 de agosto, sección Estudios. Acceso [día de mes de año]. http://blog.revistanuestramerica.cl/ojs/index.php/blognuestramerica/article/view/49


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